martes, 26 de noviembre de 2013

Antiguamente el manual de psiquiatria DSM consideraba la homosexualidad una enfermedad

La homosexualidad (del griego ὁμοhomo «igual», y del latín sexus «sexo») es una orientación sexual que se define como la interacción o atracción sexual, afectivaemocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo.1 Etimológicamente, la palabra homosexual es un híbrido del griego homós (que en realidad significa «igual» y no, como podría creerse, derivado del sustantivo latino homo, «hombre») y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sentimental y sexual entre personas del mismo sexo, incluido el lesbianismo.2
A pesar de que el término gay (que en inglés anticuado significa «alegre») suele emplearse para referirse a los hombres homosexuales y el término lesbiana para referirse a las mujeres homosexuales, gay es un adjetivo o sustantivo que identifica a las personas homosexuales sin importar su género. Desde 1973, la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad. Sin embargo, la situación legal y social de la gente que se autodenomina homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas.
El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny,3 4 pero fue el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing el que popularizó el concepto en 1886.4 Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso debate y estudio: inicialmente se catalogó como una enfermedadpatología o trastorno que había que curar, pero actualmente se entiende como parte integral necesaria para comprender la biologíagenéticahistoriapolíticapsicología y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos.

martes, 5 de noviembre de 2013

¿Es realmente fiable la ciencia?, Casi 200 engaños y un total de 742 retractaciones de científicos en nueve años

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=22937

Por invención o artificio, error científico u otras causas, la retirada de artículos publicados en revistas de prestigio como Nature, The Journal of Medical Ethics, The New England Journal of Medicine o Infection and Immunity se han multiplicado por 60 entre 2000 y 2009
Víctor Ruiz
“No se presta atención a la calidad de la investigación […] Todos los científicos que conozco están tan nerviosos por su financiación que no son modelos de conducta inspiradores”. Son palabras de Ferric C. Fang, redactor jefe de la revista Infection and Immunity, publicación especializada en microbiología, ante el espectacular incremento de retractaciones en el mundo científico.

De hecho, en el periodo comprendido entre el año 2000 y el 2009, las retractaciones de científicos, bien sea por engaño o invención, error científico u otras causas, se han multiplicado por sesenta. Y estamos hablando de la retirada de artículos publicados en revistas de prestigio como NatureThe Journal of Medical EthicsThe New England Journal of Medicine o la citada Infection and Immunity.

Como se puede observar en la siguiente tabla, elaborada a partir de los datos de The Journal of Medical Ethics publicados en el diario The New York Times, en el periodo analizado se produjeron un total de 742 retractaciones de científicos. De ellas, 196 lo fueron por engaño o invención, 235 por error científico y 311 por otras causas.

El año 2000 solo hubo tres retractaciones. Tres años más tarde, en 2003, fueron 40; y en 2005 hubo 50 retiradas de artículos. La cifra anual de retractaciones creció más del doble en 2007 (110), y se elevó hasta 180 en 2009.

Ante estos datos, cabe preguntarse si es realmente fiable la ciencia en las circunstancias actuales. Y es que la ciencia, que ha sido presentada siempre como un reducto de veracidad, se ha convertido cada vez más en un lugar desde donde se engaña si no se es descubierto.

Algunos ‘prestigiosos’ ejemplos

Entre algunas de las causas del incremento de retractaciones, según un estudio elaborado por Ferric C. Fang, destacan la urgencia de publicar y conseguir dinero de becas. Tanto es así que las retractaciones no solo han aumentado de forma alarmante, sino que forman parte de un problema mucho más profundo: “un síntoma de un ambiente científico disfuncional”, dice el redactor jefe de Infection and Immunity.

El mayor porcentaje de retractaciones que Fang detectó en su estudio, elaborado conjuntamente con Arturo Casadevall, de la Escuela de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, corresponden a la revista médica de primera fila The New England Journal of Medicine.

Pero también en la revista que él dirige descubrió que uno de sus autores, Naoki Mori, de la Universidad del Ryukyus, en Japón, había falsificado al menos seis artículos, que fueron retirados. A partir de su decisión, otras revistas científicas han retirado un par de docenas de artículos del mismo autor. “Nadie se había dado cuenta de que todo estaba podrido”, denuncia Fang.

Por su parte, la revista Nature también informó en octubre de 2011 de que la retirada de artículos publicados se había multiplicado por diez en la última década, mientras que el número de textos científicos solo había crecido un 44%.

Otro tanto ha sucedido en The Journal of Medical Ethics, que en 2010 publicaba un estudio en el que se constataba la avalancha de retractaciones por mala conducta o errores no intencionados.

Declive de los valores

La conclusión que se puede extraer de todo ello es que los científicos, a diferencia de lo que muchos quieren hacer pensar, son personas como las demás, y están sujetas por tanto al sistema de valores del conjunto de la sociedad.

Una sociedad que, a día de hoy, ha destruido los valores de la cultura tradicional occidental, las virtudes aristotélico-tomistas, y las ha sustituido por el hiperindividualismo y la satisfacción propia, a costa de lo que sea.

Esto se manifiesta en todos los ámbitos de la vida, y uno de ellos es precisamente el mundo científico, donde se lleva ya algún tiempo aplicando el “engaña si puedes” en aras del triunfo fácil.
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4 Comentarios:
Dr. M. Ruiz Espejo
También depende a veces todo del que denuncia. En mi currículum hace años cuando encontraba un resultado exactamente igual a algo que yo publiqué, o algo fácilmente deducible, antes lo refería como recensión o confirmación de mi trabajo. Sin embargo una vez que demostré un resultado del que no conocía otra demostración, pero que por lo visto estaba ya enunciado, publicaron sin mi consentimiento un "erratum" con la intención de dejar en evidencia a los autores de la única demostración que conozco del resultado. Esto se puede ver en la revista Statistical Papers (volúmenes 49 y 50) donde se utilizó mi nombre y mi firma (en vol. 50) cuando no dí mi consentimiento pues no había "erratum" alguna.
ubaldo enrique
Las virtudes aristotélico-tomistas huelen al tufo de los dogmatismos propios de la religión que se infiltran en la ciencia para hacerlos parecer reconciliables con ella. Un llamado rescatar los " valores cristianos" es lo que plantea el escritor. Vladría la pena hacer un estudio sobre cual es la religión de los que engañaron a las revistas y compararlos con un grupo control formado por ateos que publican.
Prof. Dr. Francisco Balart
El problema existe y es preocupante. Pero anima constatar que los mecanismos de detección y denuncia funcionan. Eso es lo importante. Una comunidad científica alerta y crítica es la mejor defensa de la sociedad en este campo del saber humano.
Javier López
Tampoco le podemos echar toda la culpa a los científicos de su incompetencia, sino que la misma ciencia es en si misma incompleta. Todas sus deducciones están basadas en la lógica matemática (de segundo orden) y tal como demostró Gödel en 1931 hay afirmaciones que son a la vez verdaderas y falsas, otras que son falsas y sus contrarias también etc. Después de Gödel ha quedado establecido que lo demostrable y la verdad son dos conceptos que no son equivalentes. Un varapalo enorme para la ciencia. Me remito a lo que escribí y que ForumLibertas publicó en http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=19174

lunes, 14 de octubre de 2013

Talidamida los errores de un farmaco

¿Qué sabemos de la talidomida?

  • Arranca en Madrid el juicio de los afectados por este fármaco hace medio siglo
  • La asociación AVITE sienta en el banquillo a los laboratorios Grünenthal
  • Le contamos las claves para entender la historia de este 'fármaco maldito'

  1. ¿Qué es la talidomida? Es un fármaco sedante e hipnótico que se introdujo en el mercado mundial en 1957 (en España llegaría más tarde) para tratar la ansiedad, el insomnio y las náuseas y vómitos en mujeres embarazadas. El laboratorio fabricante, Chemie Grünenthal, lo comercializaba ya en 48 países de Europa y África, así como en Japón, Australia y Candá apenas dos años más tarde. En EEUU, sin embargo, la supervisora de la agencia del medicamento (FDA), la doctora Frances Oldham, se negó a darle el visto bueno a la espera de tener más datos sobre su seguridad. Apenas un par de años más tarde, las malformaciones congénitas que comenzaron a detectarse en Europa y el resto del mundo le dieron la razón.
  2. ¿Cuándo se descubrió el problema? En 1962, el pediatra alemán Widukind Lenz publicó un trabajo alertando de la posible relación entre la ingesta del fármaco durante los primeros meses de embarazo y las malformaciones en los hijos de aquellas mujeres. Concretamente, los hijos de la talidomida nacían con graves malformaciones, sobre todo en los brazos y antebrazos. La unión directa de las manos a los hombros, que les daba un aspecto semejante a las aletas de una foca, dio pie a que se denominase 'focomelia', aunque no eran los únicos defectos relacionados con el medicamento, que también ocasionó problemas en órganos internos.
  3. ¿Cuándo se retiró del mercado? Los hallazgos del doctor Lenz provocaron su inmediata retirada en 1962, en Alemania y posteriormente en el resto de países (en España fue en 1963), con un balance que el pediatra alemán estimaba en al menos unos 3.900 afectados (con evidencias claras de exposición) a los que habría que sumar casi 2.000 víctimas mortales porque Lenz calculó que la mortalidad infantil en el primer año de vida en menores expuestos a la talidomida durante la gestación era del 40%.
  4. ¿Cuántos afectados hay? Aunque algunos estudios elevan la cifra de afectados en toda Europa a unos 8.000-10.000 personas, los especialistas reconocen las dificultades para dar una cifra exacta. Como explica en un artículo en la revista 'Medicina Clínica' la doctora María Luis Martínez Frías, directora del Centro de Investigación sobre Anomalías Congénitas (CIAC), antes de establecer una relación causa-efecto hay que tener claro que no todos los tipos de malformaciones detectadas en niños expuestos a un agente teratógeno (capaz de generar daños en el feto) son necesariamente producidas por ese agente. Además, hay que descartar que los defectos congénitos sean de causa génica, cromosómica o por otros factores ambientales de riesgo, pues hay que tener en cuenta que entre el 3 y el 6% de las personas tienen un riesgo de que sus hijos nazcan con defectos congénitos.
  5. ¿Todas las mujeres tuvieron niños afectados? Según demostró el profesor Lenz hace 50 años, el periodo exacto en el que la talidomida produce alteraciones en el desarrollo de las extremidades del feto es el comprendido entre los días 38 y 47 contando desde el primer día de la última regla. En cambio, no se observaron personas afectadas después de los días 48-49 (coincidiendo con un embrión de cinco semanas).
  6. ¿Para qué se usa hoy la talidomida? A pesar de esta terrible experiencia, este fármaco se sigue utilizando con estictos controles ya que en los últimos 40 años se han identificado propiedades diversas: sedante no barbitúrico, antiinflamatorio, etc. Así, en 1979, se empezó a usar para el tratamiento del síndrome de Behçet (una enfermedad reumática crónica) y, a partir de 1988, para la enfermedad de injerto contra huesped. Hace 20 años, se describieron por primera vez sus propiedades antiangiogénicas, comprobándose resultados favorables en el mieloma múltiple. Además, es un tratamiento útil contra la lepra. "Se ha reintroducido con indicaciones precisas y con una contraindicación clara en el embarazo", aclara el doctor Miguel del Campo, especialista en Genética Humana del Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona.
  7. ¿Qué lecciones enseñó? Hasta ese momento se consideraba que la placenta era una barrera impenetrable que protegía al embrión de cualquier agente externo. A partir de la talidomida, los investigadores descubrieron que algunos fármacos y otras sustancias podían atravesarla y alterar el desarrollo embrionario, lo que cambió radicalmente la percepción y el uso de medicamentos durante el embarazo. Además, como destaca la doctora Martínez-Frías en su artículo, este fármaco obligó a reforzar los estudios epidemiológicos sobre anomalías congénitas, endureció las normativas sobre comercialización de fármacos y motivó la puesta en marcha de registros internacionales de recién nacidos con defectos. "Supuso el pistoletazo de salida de la investigación sobre teratología [anomalías congénitas]", añade el doctor del Campo. La talidomida, apunta, supuso un punto de inflexión en la demostración de que una sustancia segura para adultos podía no serlo en mujeres embarazadas.

domingo, 6 de octubre de 2013

Pluton: El planeta que ya no es de Mauricio José Schwarz

El ajuste en la definición de "planeta" resultó en una discusión popular poco común acerca de un cuerpo celeste.


Fotomapa de Plutón formado a partir de imágenes tomadas
por el telescopio Hubble. (Foto DP de la NASA,
vía Wikimedia Commons)
A fines de la década de 1990, cuando se rediseñó el Planetario Hayden del Museo Estadounidense de Historia Natural de Nueva York, su director el astrofísico Neil deGrasse Tyson, decidió no incluir a Plutón entre los planetas del sistema solar.

¿El motivo? Plutón es demasiado pequeño y demasiado distinto a los otros ocho planetas de nuestro sistema solar. De hecho es más pequeño incluso que nuestra Luna, con sólo el 66% de su diámetro. Al paso de los años se han descubierto otros cuerpos de tamaño similar en la región donde se encuentra Plutón, el llamado “cinturón de Kuiper”. Incluso uno de ellos, Eris, descubierto en 2005, es más masivo que Plutón. Y ninguno de ellos cumple con uno de los requisitos que los científicos han establecido para darle a un cuerpo la categoría de planeta: su atracción gravitacional es tan pequeña que no han “limpiado” la órbita que recorren.

El asunto trascendió a los medios cuando el diario The New York Times publicó, en enero de 2001, el artículo “¿Plutón no es un planeta? Sólo en Nueva York”, desatando un pequeño escándalo. El artículo subrayaba que ya se había propuesto alguna vez a la Unión Astronómica Internacional, con sede en París, retirar a Plutón de la lista de planetas y definirlo como “objeto transneptuniano”.

El problema se complicó cuando en 2006 la misma Unión Astronómica Internacional decidió que quienes opinaban como el Dr. deGrasse Tyson, quien ciertamente no había sido el primero en proponerlo, tenían razón, y reclasificó a Plutón en una nueva categoría, la de “planetas enanos” junto con Eris, Ceres, Haumea y Makemake, los conocidos hasta ahora. El principal proponente del cambio fue, precisamente, uno de los descubridores de Eris, el astrónomo Mike Brown, quien después escribiría un libro relatando la historia con el título de “Por qué maté a Plutón y por qué se lo merecía”.

Sin embargo, para el público estadounidense, Mike Brown no era nadie, mientras que Neil deGrasse Tyson era un personaje conocido como divulgador y educador científico, con frecuente presencia en los medios de comunicación y un estilo imponente y divertido para comunicar asuntos de ciencia al público en general. Así que el público estadounidense en general culpó a Tyson. Siguieron airadas cartas de niños que le reclamaban la degradación de Plutón afimando “Plutón es mi planeta favorito”.

El amor de los estadounidenses por el pequeño explaneta, incluso, dio pie a que Tyson escribiera otro libro: “Los archivos de Plutón: ascenso y caída del planeta favorito de los Estados Unidos”.

El planeta estadounidense

Una de las razones por las cuales Estados Unidos mantenía un cariño especial, así fuera extraño, por Plutón, era que había sido el único planeta descubierto... por un estadounidense. En 1930, el astrónomo autodidacta Clyde Tombaugh, recién empleado en el Observatorio Lowell de Arizona, descubrió a Plutón.

No fue un descubrimiento fortuito. El matemático francés Urbain Le Verrier había predicho su existencia en 1840, basado en sus cálculos sobre las perturbaciones de la órbita de Urano. El fundador del observatorio, Percival Lowell, tenía como uno de sus objetivos hallar ese cuerpo llamado por entonces el “Planeta X”. Tombaugh terminó el trabajo y su historia adquirió un tono aún más romántico cuando la convocatoria mundial para bautizar al nuevo planeta fue ganada por una niña británica de 11 años que propuso precisamente “Plutón”. Ese mismo año, los estudios de Walt Disney presentaron a la mascota del ratón Mickey, el perro “Pluto” (Plutón en inglés).

Y 11 años después, un grupo de químicos de la Universidad de California en Berkeley daba el nombre de “plutonio” a un elemento que habían descubierto.

Pero el planeta ya era problemático. Dado que nos separa de él una enorme distancia (su distancia media del sol es de 40 veces la distancia de la Tierra al Sol), es difícil calcular con exactitud su mada y su tamaño. Originalmente, en la década de 1930, se calculó que tenía una massa equivalente a la de la Tierra, pero conforme avanzaban los estudios, la estimación se fue reduciendo. En 1948 ya se le atribuía una masa similar a la de Marte, y en 1976 se sugirió que podría tener una masa de apenas 1-2% de la de la Tierra.

En 1978, James Christy descubrió que Plutón tenía una luna , Caronte. Esto permitió realizar cálculos más precisos con el resultado de que la masa de Plutón era del 0,24% de la masa de nuestro planeta. Ya por entonces comenzó el debate sobre la clasificación de este cuerpo pues más que un planeta con un satélite parecía un sistema de planetas binario.

Dada su distancia del sol, el año plutoniano (el tiempo que tarda en dar una vuelta completa al sol en su órbita) es de algo más de 247 años terrestres, es decir, que desde su descubrimiento Plutón ha dado apenas un tercio vuelta al sol, mientras que una rotación completa alrededor de su propio eje tarda únicamente algo más de 6 días y 9 horas de la Tierra.

Precisamente por esa distancia, en las placas fotográficas de los observatorios terrestres Plutón es apenas una mancha difusa, y lo que sabemos del planeta es muy escaso. No fue sino hasta que el telescopio espacial Hubble lo observó que pudimos tener una imagen medianamente nítida de él. Además, el Hubble permitió el descubrimiento, en 2005, de dos lunas más de Plutón, añadiendo otra en 2011 y una más en 2012.

Para subsanar esa ignorancia, en enero de 2006, pocos meses antes de que Plutón pasara a ser considerado un planeta enano, la NASA lanzó la sonda robotizada New Horizons (nuevos horizontes) con destino final en el cinturón de Kuiper y en Plutón, llevando a bordo numerosos instrumentos destinados a observar a los objetos de la zona, estudiar sus atmósferas, explorar su geología y medir su interacción con el viento solar, esas partículas que nuestra estrella lanza al espacio continuamente.

Porque para conocer mejor a Plutón y saciar nuestra curiosidad sobre él y sobre todos los demás cuerpos del sistema solar, no hace falta que sean planetas.

Las lunas de Plutón

Además de Caronte, que es el mayor, Plutón tiene otros cuatro satélites, el último descubierto en 2012: Nix, Hidra, Kerberos y Estigia, todos ellos nombres relacionados en la mitología griega con Plutón, el dios del Hades, inframundo donde habitan las sombras de los muertos. Caronte era el barquero que llevaba a las almas de los muertos a los dominios de Plutón cruzando el río Estigia, mientras que Kerberos o Cancerbero era el guardián de las puertas del Hades que impedía que los muertos huyeran, ayudado por Hidra, la serpiente de muchas cabezas. Nix, por cierto, era la madre de Plutón

viernes, 4 de octubre de 2013

Rupert Sheldrake: La ciencia debe cuestionar sus propios dogmas para expandirse

El controvertido científico británico publica en España “El espejismo de la ciencia “, bajo el sello de la editorial Kairós


El último libro de Rubert Sheldrake, “El espejismo de la ciencia” (Kairós, 2013), analiza 10 dogmas científicos y su veracidad, con una intención de fondo: revelar la “cosmovisión” actual de la ciencia y sus limitaciones. En la siguiente entrevista, el científico, autor de la conocida hipótesis de la causación formativa, nos detalla algunos aspectos de su obra y nos habla de un posible desarrollo de la tradición científica. Por Yaiza Martínez.


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Rupert Sheldrake: La ciencia debe cuestionar sus propios dogmas para expandirse
Rupert Sheldrake (1942) es un controvertido biólogo y filósofo británico, desarrollador de la hipótesis de los Campos mórficos y autor de publicaciones e investigaciones relacionadas con temas como el desarrollo y la conducta o la percepción.

En 2012, Sheldrake publicó el libro The science delusion, en el que afirmaba que la “cosmovisión científica” se ha convertido en un sistema de creencias cuyos dogmas condicionan y limitan la labor científica, que debería estar basada en la indagación, la formulación y prueba de hipótesis, la atención a la evidencia, y la discusión crítica , según explica el propio autor en la siguiente entrevista.

La versión española de esta obra acaba de ser publicada por la editorial Kairós bajo el título El espejismo de la ciencia. En ella, se revisan y se ponen en cuestión 10 dogmas científicos de nuestra época. De estos dogmas, el principal, según Sheldrake, es la creencia en que la ciencia conoce la naturaleza de la realidad. El autor señala asimismo que la intención de este trabajo es alejar a la ciencia de sus creencias, para posibilitar su expansión y desarrollo.

El título del libro claramente lo ha situado en el mercado como un contra-manifiesto del El espejismo de Dios, un famoso ensayo de 2006 escrito por el etólogo británico Richard Dawkins, profesor de Entendimiento Público de la Ciencia de la Universidad de Oxford, en el que se afirma que la fe en un creador supernatural se puede calificar como una falsa creencia mantenida frente a fuertes evidencias contradictorias.

Aunque Sheldrake ha defendido, en una entrevista en ForteanTimes, que la obra de Dawkins no inspiró su propia obra y que el título de esta se debe a “la insistencia de los editores”, su objetivo parece similar: desmontar creencias para buscar verdad.

En términos generales, el trabajo de Rupert Sheldrake ha tenido una acogida desigual en la comunidad científica. Así, por ejemplo, algunos miembros de esta han considerado la hipótesis de la causación formativa como “pseudociencia”, mientras otros, como el físico David Bohm, la han apoyado.

En “El espejismo de la ciencia” usted cuestiona dogmas científicos imperantes –vinculados al materialismo o al reduccionismo- y defiende una labor científica más libre para imaginar y lanzar nuevas propuestas. Por tanto, una labor científica capaz de profundizar en aspectos de la realidad que ciertas disciplinas o corrientes ni siquiera contemplan, a pesar de que su existencia haya sido constantemente observada (por ejemplo, la conciencia obviada por el materialismo- que ha considerado a los organismos como máquinas- o la variabilidad de constantes universales supuestamente inamovibles pero que ciertos experimentos han demostrado que no lo son tanto, como la velocidad de la luz). ¿Cómo sería esa ciencia alternativa, basada en los supuestos de libertad científica creativa que usted propone?

No pienso en un nuevo tipo de ciencia “alternativa”, sino más bien en un desarrollo de la tradición científica en sí misma. La ciencia, en su sentido más positivo, supone indagar, formular y probar hipótesis, prestar atención a la evidencia, y fomentar la discusión crítica. Por esto abogo. Sugiero que la ciencia se expanda para incluir el cuestionamiento de dogmas que actualmente son incuestionados.

Para observar la variabilidad de constantes fundamentales, el mejor punto de partida serían las observaciones existentes de la constante de gravitación universal (G), conservadas en los archivos de laboratorios de todo el mundo. En lugar de promediarlos, como se ha hecho hasta ahora, estos datos brutos podrían publicarse online para que cualquiera que esté interesado tenga la oportunidad de buscar correlaciones o patrones. G varía en más de un 1%, según observaciones recientes, y este hecho ha sido asumido simplemente como errores aleatorios.

Pero podría resultar que G aumente, según algunos datos obtenidos en el mundo, o disminuya, según otros datos. Esto podría sugerir la existencia tanto de variaciones de la propia constante como de cambios en el entorno terrestre a medida que nuestro planeta viaja a través del sistema solar y de la galaxia. El próximo paso podría ser investigar estas fluctuaciones con más detalle para ver cómo se correlacionan en términos astronómicos.

En estudios sobre la conciencia, la investigación podría incluir la posibilidad de que la mente se extienda más allá del cerebro, en lugar de hallarse confinada al interior de nuestras cabezas. Yo sugiero que los campos mentales podrían extenderse más allá del cerebro, del mismo modo que los campos magnéticos se extienden más allá de los imanes o que los campos gravitacionales terrestre sobrepasan nuestro planeta.

A partir de su trabajo en el campo de la biología, usted ha concluido que las entidades materiales (entiéndanse como tal desde los átomos y las células, hasta los organismos e incluso –por extensión- las sociedades), se conforman por hábitos, siguiendo patrones de memoria o “campos mórficos” integrados, que trascienden el espacio-tiempo para pasar de unas entidades a otras de su misma especie. A este fenómeno de transferencia y de recepción de dicha memoria lo ha denominado usted “resonancia mórfica”. Por otra parte, en algún momento en su libro usted señala que los campos mórficos se asimilan a los campos cuánticos en el sentido de que, al igual que estos, son “campos de probabilidad”. Teniendo en cuenta que las ondas de los campos cuánticos “conectan el pasado y el futuro”, como se explica en “El espejismo de la ciencia”, ¿en qué temporalidad funcionaría la resonancia mórfica?

La resonancia mórfica presenta dos aspectos. Por un lado, posibilita que patrones organizados de actividad –como los electrones, las moléculas, las plantas o los animales- resuenen consigo mismos, con su pasado. Esta resonancia primaria ayuda a mantener la continuidad de la forma y del comportamiento de los organismos, y preserva su identidad en el tiempo.

Por otro lado, la resonancia mórfica permite a todos estos sistemas de actividad auto-organizados resonar con sistemas similares del pasado. Así, por ejemplo, cada cristal y cada animal se sincronizan con la memoria colectiva de los cristales o los animales que han sido similares a ellos en el pasado, lo que les ayuda a compartir su forma.

Además, cada organismo aprovecha la memoria colectiva de su especie y contribuye a ella. Desde este punto de vista, la memoria individual y la colectiva son dos aspectos del mismo fenómeno, que difieren en grado pero no en tipo.

¿Podría explicar el concepto de “propósito” aplicado a la biología? ¿Cree usted que la naturaleza es creativa?

Todos los organismos biológicos están dirigidos por un propósito, en el sentido de que su objetivo primario es la supervivencia y la reproducción. Un embrión siempre se desarrolla hacia un organismo adulto, y si está dañado, a menudo alcanza el mismo objetivo siguiendo rutas que difieren del proceso corriente.

Del mismo modo, el comportamiento animal es intencional. Si un perro hambriento ve un jugoso hueso, su comportamiento lo dirigirá hacia la consecución de éste, incluso a pesar de los obstáculos que encuentre en su camino. Encontrará otra manera de conseguir el mismo fin.

Las palomas mensajeras vuelan hacia su hogar, incluso si han sido alejadas de este 500 kilómetros, y situadas en un sitio donde nunca antes han estado. Esta navegación está dirigida por un objetivo: volver a casa, desde donde quiera que hayan sido liberadas.

La naturaleza es, por otro lado, claramente creativa. La evolución nos muestra una vasta variedad de plantas y animales que son el resultado de la creatividad evolutiva. La resonancia mórfica mantiene los hábitos de animales y plantas, pero en sí misma no produce nuevas formas o nuevos patrones de comportamiento. La evolución implica una interacción entre el hábito y la creatividad.

Otra cuestión tratada en su libro es la de la imposibilidad de ubicar la memoria humana en un punto concreto del cerebro. La explicación que da usted a este hecho es que nuestra memoria es un fenómeno resonante, como ha dicho, se originaría a partir de patrones de auto-resonancia (del pasado de cada individuo) y por patrones de memoria colectiva (heredados de la familia, de la sociedad o de la especie misma). Si cada ser humano se conforma, según su propuesta, por una confluencia de la memoria personal y de la memoria común, ¿cómo definiría usted la identidad?

La memoria humana, como otras formas de memoria de la naturaleza, implica tanto la auto-resonancia como la memoria colectiva, compartida con otros miembros de cada especie. La identidad depende de la auto-similitud, y la auto-similitud depende de la resonancia mórfica.

En la práctica, esta auto-similitud es preservada a través de la continuidad del cerebro y del cuerpo, que en sí mismos se renuevan continuamente, incluso las proteínas y otras sustancias de estos están cambiando de continuo. La más estable de las moléculas dentro de las células son las moléculas de ADN de los genes, que proporcionan en último término las bases de la continuidad individual.

Pero esto no significa que todas las características hereditarias de un organismo y todos los aspectos de la memoria individual estén codificados en el ADN. El ADN simplemente codifica la estructura primaria de las proteínas, y a veces está implicado en el control de la síntesis de proteínas. Sin embargo, proporciona una estabilidad subyacente que permite que la resonancia mórfica pueda tener lugar.

Rupert Sheldrake. Fuente: Kairós.
Rupert Sheldrake. Fuente: Kairós.
En otra de las partes de su libro usted afirma que nuestras mentes “se extienden más allá de los cerebros, en el tiempo y en el espacio, y nos conectan con nuestros propios pasados a través de la memoria y también con los futuros virtuales, entre los que elegimos”. ¿Existe alguna prueba científica que respalde esta afirmación?

La mera experiencia revela que nuestras mentes se conectan con nuestro pasado a través de la memoria. La cuestión controvertida para la ciencia es cómo funciona esa memoria. La mayoría de los científicos asume que los recuerdos se almacenan en trazas físicas en el cerebro, aunque los detalles a este respecto han resultado engañosos durante más de un siglo. Como ya he dicho, sugiero que la memoria depende de la resonancia mórfica, más que encontrarse centrada en el cerebro, por razones que explico en “El espejismo de la ciencia”.

De nuevo, es la propia experiencia la que nos demuestra que nuestras mentes contienen futuros virtuales. Hacemos planes sobre lo que haremos mañana o el próximo año, y todas esas posibilidades alternativas co-existen en nuestras mentes. Todo el mundo tiene pruebas suficientes de esto. Las características virtuales no son detectables con instrumentos físicos porque existen en un entorno virtual, el entorno de la conciencia. Pero la conciencia es una realidad que debe ser reconocida por la ciencia. Negarla o ignorarla es permanecer intencionadamente ciegos.

De manera coherente con la propuesta inicial de “El espejismo de la ciencia”, en su libro usted expone los resultados de estudios realizados sobre fenómenos normalmente no atendidos por la ciencia, como la telepatía, los presentimientos, la sensación de sentirnos observados o la influencia de la mente sobre la salud física. A grandes rasgos, ¿cuáles han sido los resultados de estas investigaciones?

Hay bastantes evidencias de que la telepatía se da entre miembros de grupos animales vinculados unos con otros. Creo que este es un aspecto corriente de la comunicación animal, por ejemplo entre los miembros de jaurías de lobos. Los animales pueden asimismo formar lazos con personas, como en el caso de las mascotas. He hecho muchos experimentos que han demostrado que los perros pueden entender los pensamientos e intenciones de sus dueños de manera telepática, al igual que los gatos y otros animales domésticos.

En el terreno humano, también existen evidencias de telepatía entre muchas madres y sus bebés. El tipo de telepatía más común en el mundo moderno se manifiesta en las llamadas telefónicas, cuando la gente piensa en alguien que a continuación le llama. He realizado numerosos experimentos sobre esta cuestión, que aparecen recogidos en El espejismo de la ciencia, y que muestran que este hecho es real y no una simple e ilusoria capacidad.

Por ejemplo, en pruebas realizadas, dimos a una serie de participantes cuatro candidatos posibles a llamarles. Uno de ellos era escogido aleatoriamente por el autor del experimento, y el participante debía adivinar quien llamaba cuando sonaba el teléfono, antes de contestar (en estos tests se usó una línea telefónica sin identificador de llamada, por supuesto). Según la casualidad, la probabilidad de aciertos era del 25% (un acierto por cada cuatro llamadas), pero la tasa de aciertos alcanzó en realidad el 45%, una tasa mucho más alta.

Hay además muchas evidencias de la influencia de nuestras mentes en nuestra salud física. Por ejemplo, la gente que práctica la oración o la meditación regularmente tiende a tener mejor salud. También está ampliamente reconocida la importancia de las creencias y de la esperanza dentro de la medicina oficial, en lo que se denomina “efecto placebo”. En pruebas clínicas, personas a las que se les han suministrados píldoras vacías y que creían que eran un potente medicamento nuevo a menudo mejoraron, incluso cuando estas píldoras no contenían ninguna sustancia activa. Este efecto fue consecuencia de las creencias o expectativas de los pacientes.

El título de su libro inevitablemente recuerda al de “El espejismo de Dios”, de Richard Dawkins. En esta otra obra, Dawkins afirma que la fe en un creador supernatural es una falsa creencia mantenida frente a fuertes evidencias contradictorias. ¿Insinúa usted con la elección de su título que la ciencia –o al menos una parte de esta- presenta los mismos defectos que achaca Dawkins a la fe religiosa?

La principal diferencia entre los dogmas religiosos y los científicos es que la gente religiosa sabe que sus creencias son creencias. Las personas que creen en el materialismo científico dogmático, a menudo no son conscientes de que sus creencias son creencias. Simplemente piensan que conocen la verdad. En este sentido, sus creencias son incluso más dogmáticas que las de los fundamentalistas religiosos.

Mi libro, El espejismo de la ciencia, cuestiona los 10 dogmas básicos de la ciencia y los examina científicamente. Resulta que estos dogmas no se corresponden con las evidencias y son falsos o demasiado limitados. Cuando nos liberemos de estas asunciones restrictivas y obsoletas será posible un tipo de ciencia mucho más interesante y emocionante.

martes, 1 de octubre de 2013

8 grandes errores de la ciencia

Sobre éstos errores que la ciencia puede cometer ha escrito el periodista británico Michael Brooks, colaborador de la revista NewScientist y del diario Daily Telegraph quien ha enumerado algunos de los grandes errores de los científicos a lo largo de la historia, algo de lo que quizás no estemos muy acostumbrados a escuchar:
  1. La obstinación de Galileo Galilei.- el célebre científico  quiso una vez demostrarle al Papa Urbano VII que la Tierra giraba alrededor del Sol, para lo que se propuso hacerlo mediante una fórmula matemática. Desafortunadamente su argumentación se basó en las mareas y se equivocó al decir que habría una marea alta durante el día en lugar de dos y ridiculizando a los que decían (y que tenían razón) que la Luna tenía influencia en las mareas.
  2. Las ancas de ranas eléctrica.- Luigi Calvani fue pionero en los estudios sobre la electricidad pero cometió un error cuando una noche colgó una hilera de ranas sobre el cerco de hierro de su jardín. El científico se sorprendió al ver que los animales empezaron a temblar y creó su teoría de la “electricidad animal” afirmando que el tejido biológico de las ranas generaba una corriente eléctrica propia. La verdad es que el movimiento se debía a que Luigi las tocaba con unas tijeras metálicas durante una tormenta eléctrica.
  3. El vómito negro de Stubbins Ffirth.- este doctor de a principios del siglo XIX estaba seguro de que la fiebre amarilla disminuía en invierno porque era fruto del calor y del estrés, además de que no era contagiosa. Y como estaba tan convencido de su teoría, el marrano decidió beber vómito negro directamente de la boca de un enfermo. Según elprofesordeciencias logró sobrevivir pero sólo porque el virus tenía que ser transmitido directamente al torrente sanguíneo.
  4. Los absurdos rayos X.- en 1896 el físico y matemático británico Lord Kelvin declaró en unos informes que los conocidos rayos «eran tan absurdos que, sin lugar a dudas, debían de ser un engaño». Como sabemos, los rayos X se siguen utilizando y son de gran importancia por lo que Kelvin tuvo que retractarse  e incluso aceptó ver su mano a través de un aparato de éstos.
  5. Errores de Einstein.- Antes de que Albert Einstein publicara su famosa teoría de la relatividad en 1917, le preguntó a un grupo de astrónomos si el universo estaba en expansión ya que sus ecuaciones describían un universo que podría estar creciendo o empequeñeciéndose. Ellos le dijeron que no y Einstein introdujo en sus cálculos una «constante cosmológica». Diez años más tarde Edwin Hubble descubrió que el universo estaba en expansión por lo que el científico llamó a la inserción de esta constate su «mayor error».
  6. La teoría fundamental del universo.- el astrónomo Sir Arthur Eddington descubrió en 1921 algunas cifras relacionadas con la cosmología y trató de demostrar que ello significaba una pista para conducir una teoría fundamental del universo. La teoría se invalidó cuando otro científico vio que uno de los números o era correcto.
  7. La sonda confundida.- cuando una sonda de la NASA Mars Climate Orbiter se encontró 60 kilómetros más cerca de Marte, las teorías sobre un supuesto viaje en el tiempo se descartaron cuando averiguaron que los ingenieros que suministraban en software de navegación usaban pies y pulgadas cuando los científicos de la NASA usaban metros y centímetros. La nave entonces, se precipitó sobre el planeta rojo al no alcanzar una órbita estable.
  8. Virus Infeccioso.- unos biólogos franceses descubrieron en el 2003 el virus más grande del mundo: el Mimivirus, un virus supuestamente 30 veces más grande que el rinovirus que provoca resfriado y que se supone que es indestructible. Se dijo que el virus no podía afectar a los seres humanos pero un año más tarde uno de los técnicos del laboratorio resultó infectado con este virus.

domingo, 15 de septiembre de 2013

5 maravillosos errores en la ciencia

Martes 21 de mayo de 2013
Por: Redacción Quo

Algunos de sus errores fueron cuestionados en su época y retomados después, otros no.

Todos somos humanos y cometemos errores, hasta los genios lo hacen e, incluso, sus errores resultan ser ingeniosos en su esencia, de tal forma que llegan a impactar la forma de pensamiento de un determinado campo de estudio.
Para conmemorar los grandes accidentes y errores más intrépidos cometidos en el mundo de la ciencia, el astrofísico Mario Livio, del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore, recapituló las historias de 5 grandes errores científicos, los cuales fueron publicados en su más reciente libro: Brilliant Blunders. Con ello, nos daremos cuenta de que hasta los individuos más inteligentes pueden errar y lograr un gran fracaso.
  1. La noción de herencia de Darwin
El 1859, Charles Darwin logró una gran hazaña con su teoría sobre la Selección Natural. Resultaba algo magnífico que a alguien de su época se le hubieran ocurrido semejantes aseveraciones. Sin embargo, Darwin no sabía nada de matemáticas, así que su teoría carece de sentido matemático.
Su teoría es aún más increíble dada la noción de herencia (cómo los rasgos y características pasan de los padres a los hijos) que los científicos de esa época tenían, y que hubieran hecho a la selección natural imposible. En ese entonces, la gente creía que las características hereditarias de la madre y el padre se pasaban al hijo como si una cubeta de pintura negra y una de pintura blanca se mezclaran para formar pintura gris.
El error de Darwin fue no reconocer el conflicto entre esta idea y su teoría. Si pones un gato negro en medio de un millón de gatos blancos, no hay forma de que se den gatos negros. Darwin no entendió este concepto.
Fue hasta principios de 1900 cuando el rompecabezas de la selección natural tuvo sentido, después de que surge el concepto de la herencia Mendeliana. George Mendel tuvo razón al explicar que cuando se juntan los rasgos de los padres, en lugar de mezclarse, uno se expresará por encima del otro.  En este sentido, la genética Mendeliana trabaja con más precisión, viendo las mezclas hereditarias como un fajo de cartas en donde cada una conserva su identidad, no como la pintura.
  1. El cálculo de la edad de la Tierra de Kelvin
En el siglo XIX, William Thomson, Lord Kelvin, fue la primera persona en emplear física para calcular la edad de la Tierra y del Sol. Sin embargo, calculó que ambos cuerpos era 50 veces más jóvenes que lo que creemos que son, por lo que sus cálculos fueron desastrosos para su época.
Lord Kelvin basó su cálculo en la idea de que la Tierra comenzó como una pelota caliente, que se fue enfriando con el paso del tiempo. Él se arriesgo a calcular cuánto tiempo había pasado para que la Tierra adquiriera su temperatura actual. Además, sus cantidades fueron desproporcionadas dado que aún no se descubría la radioactividad, por lo que no la incluyó en sus cálculos.
Sin embargo, aún con la radioactividad, sus cálculos hubieran sido pésimos. Kelvin cometió el error de ignorar la posibilidad de que otros mecanismos pudieron haber transportado calor a la Tierra. Sus errores fueron muy cuestionados y, a pesar de ello, jamás los aceptó del todo.
  1. La triple hélice de Pauling
Francis Crick y James D. Watson son famosos por haber descubierto la doble estructura de hélice del ADN en 1953, pero el químico Linus Pauling propuso su idea sobre la estructura del ADN ese mismo año.
Probablemente él fue una de los más grandes químicos de la historia, incluso ganó un Premio Nobel dos veces por sí mismo. Pero así tan brillante como era, Pauling se precipitó al publicar su teoría del ADN, que resultó ser totalmente falsa. En lugar de plantear las dos hélices que formar las moléculas, él aseguró que eran tres.
En parte, Pauling se confió por su éxito previo en la deducción de la estructura de las proteínas. Una vez publicado su error, éste fue comparado con los otros estudios y se evidenció su falla científica, convirtiéndose en víctima de su propio éxito.
  1. El Big Band de Hoyle
El astrofísico del siglo 20 Fred Hoyle fue uno de los autores del popular “estado estático” del universo, el cual sugiere que el universo siempre ha estado y estará del mismo modo. Ya que los científicos sabían que el universo se estaba expandiendo, la teoría requería creación continua de materia en el universo para mantener su densidad y estado constante.
Cuando Hoyle conoció aquella teoría, que sugería que el universo empezó con un evento singular y poderoso, el la llamó Big Bang, luego descartó la idea y se mantuvo fiel a su modelo del universo estático.
Su principal error no fue crear una teoría errónea, sino que, una vez que tuvo evidencia para descartarla, se empeñó en inventar formas para que fuera real y nunca aceptó que se había equivocado.
Años después, los científicos adoptaron la teoría del Big Bang, misma que Hoyle ya había dado por muerta y que, hasta el momento, es la versión más acertada del origen del universo.
  1. La constante cosmológica de Einstein
Sin duda alguna, Albert Einstein es una de las mentes más brillantes e incuestionables de la historia. Sus citas describen como funciona la gravedad en su teoría de la relatividad, publicada en 1916; pero cometió un error significativo.
Entre los términos de las citas había uno que Einstein llamó la constante cosmológica, que introdujo porque creía que el universo era estático. De acuerdo con Einstein, la constante cosmológica propiciaba un universo estático, contrarrestando la fuerza centrípeta de la gravedad. Más tarde, cuando los astrónomos descubrieron que el universo se está expandiendo, Einstein se echó para atrás y quitó la constante de sus ecuaciones.
A pesar de que Einstein sí reconoció su equivocación, su error no fue ese, sino quitar la constante de las ecuaciones. En 1998, una vez que Einstein había fallecido, se descubrió que el universo no sólo se está expandiendo, sino que esta expansión se está acelerando con el tiempo. Para explicar lo que está sucediendo, los científicos reintrodujeron la constante cosmológica al estudio general de la relatividad.

5 grandes errores de los científicos

5-grandes-errores-de-cientificos-1.jpg iStockphoto/Thinkstock
Casi todos en general tenemos a los científicos en un pedestal. Es cierto que un científico es mucho más fiable que un político, o un directivo de banco, ya que trabajar con el método científico te enseña que existe un modo de pensar que te lleva a resultados verificables. Una de las razones es que lleva a una revisión continua, que en ocasiones pone de manifiesto errores cometidos por científicos anteriores. Veamos algunos de estos errores cometidos por científicos.

1. Los objetos pesados caen más rápido que los ligeros

Para explicar este error científico, primero veamos este video que fue filmado en la Luna.
Supongo se estarán preguntando qué esta haciendo el astronauta en las imágenes. Está poniendo a prueba a Galileo. El típico que todo lo sabe. Galileo afirmaba que dos objetos cualesquiera con la misma forma, aún con diferentes masas, llegarían en el mismo instante a la superficie de la Tierra, contradiciendo a Aristóteles señores. Eso no es poco. Esto pone de manifiesto que en muchas ocasiones los avances de la ciencia dependen en gran manera de la capacidad de mostrar oposición a ideas ya establecidas, aún viniendo de científicos anteriores de gran renombre.

2. El mayor error de Einstein

La teoría de que el Universo esta en una constante expansión horrorizaba a Einstein hasta tal punto que cometió el conocido como "el mayor error de Einstein": utilizaba la constante cosmológica en sus ecuaciones relativistas para corregir lo que el consideraba una abominación. Pues sí, a veces Einstein se equivocaba, y este no es el único ejemplo.
La teoría de un universo estático era problemática desde el principio, un universo finito se volvería tan denso que acabaría colapsando en un inmenso agujero negro. Menos mal que el irrespetuoso Hubble, aplicando el famoso efecto Doppler, descubrió que los objetos estelares se alejan observando los cambios en la luz que nos llega desde estos. Aunque a decir verdad, el Universo en expansión sigue siendo tan solo una teoría, quién sabe, tal vez hasta sea errónea. Pero en eso consiste la ciencia, en poner a prueba continuamente sus ideas, ¿no?
5-grandes-errores-de-cientificos-2.jpg iStockphoto/Thinkstock

3. El flogisto

Cuando los científicos pusieron su mirada en las transmisiones de calor encontraron una posible explicación usando este nueva "teoría". Según afirmaba Johan Joachim Becher en 1667, los objetos que se podían quemar tenían un elemento especial llamado flogisto que hacía esto posible. Un elemento muy especial, sin color, sabor, olor, liberado cuando un objeto se quemaba. Esta teoría influyó a grandes científicos como Lavoisier, incluso Priesley habló por primera vez del oxígeno usó el término "aire deflogistizado".
5-grandes-errores-de-cientificos-3.jpg Design Pics/Thinkstock

4. Los canales en Marte

Que esto no sea cierto me da mucha pena, la idea me parece romántica. Un astrónomo pasando horas y horas contemplando la superficie de Marte en el siglo XIX. Llegaron a hacer incluso un trazado de cómo serían esos canales en Marte. Provocados posiblemente por el movimiento del agua en la superficie del planeta. O tal vez por alguna forma de vida. Esta afirmación fue hecha por el astrónomo Giovanni Schiaparelli en 1877, y fue corroborada por varios astrónomos. Incluso un matemático y astrónomo, Percival Lowell, estaba convencido que era un sistema de regadío usado por seres inteligentes. Una pena que fuese una ilusión óptica, lo que se comprobó cuando mejoró la calidad de las observaciones. Aunque quién sabe, ahora todo parece indicar que hubo agua en Marte, e incluso hay indicios de que pudo haber vida.
5-grandes-errores-de-cientificos-4.jpg iStockphoto/Thinkstock

5. La expansión de la Tierra.

En el siglo XIX hubo una explosión en el interés de la sociedad por una ciencia en concreto: la geología. Aparecieron aficionados a las rocas en todas partes, todos tenían su teoría sobre la formación del relieve. Una que desde luego es curiosa es la que afirmaba que la Tierra se expandía, como si fuera un universo pequeño. Bueno, si lo pensamos bien, esto puede explicar porque hace miles de años todos los continenetes estuviesen unidos en uno, no es tan raro. Alguna razón había que buscar. Según la teoría, al aumentar el tamaño del planeta, aumentaba la distancia entre los continentes. Y Darwin se la planteo durante algún tiempo, aunque luego se desechó. Y Nikola Tesla (alabado sea) comparó el proceso con la expansión de una estrella muerta.
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Como pueden ver los científicos en ocasiones se equivocan. Pero hay que tener muy en cuenta el factor fundamental que los diferencia del resto: son capaces de rectificar sus errores. Se han retractado en gran cantidad de ocasiones, aceptan críticas, y nuevas pruebas pueden crear una nueva ciencia y desechar completamente una antigua. Esa es la diferencia, ¿no te parece?

domingo, 1 de septiembre de 2013

Top 10 errores de la ciencia

ome una respiración profunda: Lo creas o no, los científicos no siempre tienen la razón. Realmente ponemos en un pedestal, sin embargo, ¿no es así? Citamos los científicos como expertos, comprar cosas si son "científicamente probado" para trabajar mejor ... pero los científicos son humanos, también. No es sólo justo esperar la perfección de ellos, ¿verdad? Pero vamos, no podemos, al menos, pedir un nivel razonable de competencia?
Tome una respiración profunda: Lo creas o no, los científicos no siempre tienen la razón. Realmente ponemos en un pedestal, sin embargo, ¿no es así? Citamos los científicos como expertos, comprar cosas si son "científicamente probado" para trabajar mejor ... pero los científicos son humanos, también. No es sólo justo esperar la perfección de ellos, ¿verdad? Pero vamos, no podemos, al menos, pedir un nivel razonable de competencia?
Crédito de la imagen: | Getty 2 | AP 1 | iStock 6 | Dominio Público 1 |

1: El sistema circulatorio

Usted no tiene que ser un médico para saber lo importante que el corazón es ... pero de vuelta en la antigua Grecia, que podría ser un médico y aún no tienen idea de lo importante que es el corazón.
En aquel entonces, los médicos como segundo del siglo médico griego Galeno creían (no es broma) que el hígado (no el corazón) hace circular la sangre (junto con algo de bilis y flema), mientras que el corazón (realmente) circular "espíritu vital" (sea lo que sea ).
¿Cómo podían ser tan malo? Pero hay algo peor.
Galen la hipótesis de que la sangre se movía en un movimiento hacia atrás y hacia adelante y fue consumido por los órganos como combustible. Es más, estas ideas pegadas alrededor por un tiempo muy largo. ¿Por cuánto tiempo?
No fue sino hasta 1628 que el Inglés médico William Harvey nos dejó el gran secreto de nuestro corazón. Su "un estudio anatómico del movimiento del corazón y de la sangre en los animales" tomó un tiempo para coger, pero unos pocos cientos de años más tarde, parece que más allá del sentido común - tal vez el mayor cumplido para una idea científica.

2: La tierra es el centro del Universo

Échale la culpa al conjunto enorme ego de la humanidad. (Descaradamente mal) modelo centrado en la Tierra del siglo II Ptolomeo, astrónomo del sistema solar no sólo se mantenga en boga desde hace 20 o 30 años, se pegó alrededor de un milenio, y algo más.
No fue sino hasta casi 1.400 años después de que Copérnico publicó su modelo heliocéntrico (centrado en el Sol) en 1543. Copérnico no fue el primero en sugerir que la que orbitaba el sol, pero su teoría fue el primero en ganar tracción.
Noventa años después de su publicación, la Iglesia católica seguía aferrado a la idea de que estábamos en el centro de todo y duking con Galileo en su defensa de la visión copernicana. Los viejos hábitos tardan en morir.

3: Los gérmenes en Cirugía

Reír o llorar (como se quiera), pero hasta finales del siglo 19, los médicos realmente no ven la necesidad de lavarse las manos antes de coger un bisturí.
¿El resultado? Una gran cantidad de gangrena. La mayoría de los médicos de principios del siglo 19o tendían a atribuir al contagio "mal aire", y culpó a la enfermedad en los desequilibrios de los "cuatro humores" (eso es sangre, flema, bilis amarilla y bilis negro, en caso de que no estaban familiarizados).
"Teoría de los gérmenes" (la idea revolucionaria de que los gérmenes causan enfermedades) ha estado alrededor por un tiempo, pero no fue hasta que Louis Pasteur puso detrás de él en la década de 1860 que la gente comenzó a escuchar. Me tomó un tiempo, pero los médicos como Joseph Lister finalmente conectó los puntos y se dio cuenta de que los hospitales y los médicos tenían el potencial de transmitir gérmenes que amenazan la vida a los pacientes.
Lister pasó a pionero de la idea de la realidad, la limpieza y el uso de desinfectante de heridas. Recuérdalo la próxima vez que llegue a la Purell.
Tome una respiración profunda: Lo creas o no, los científicos no siempre tienen la razón. Realmente ponemos en un pedestal, sin embargo, ¿no es así? Citamos los científicos como expertos, comprar cosas si son "científicamente probado" para trabajar mejor ... pero los científicos son humanos, también. No es sólo justo esperar la perfección de ellos, ¿verdad? Pero vamos, no podemos, al menos, pedir un nivel razonable de competencia?
Crédito de la imagen: | Getty 2 | AP 1 | iStock 6 | Dominio Público 1 |

1: El sistema circulatorio

Usted no tiene que ser un médico para saber lo importante que el corazón es ... pero de vuelta en la antigua Grecia, que podría ser un médico y aún no tienen idea de lo importante que es el corazón.
En aquel entonces, los médicos como segundo del siglo médico griego Galeno creían (no es broma) que el hígado (no el corazón) hace circular la sangre (junto con algo de bilis y flema), mientras que el corazón (realmente) circular "espíritu vital" (sea lo que sea ).
¿Cómo podían ser tan malo? Pero hay algo peor.
Galen la hipótesis de que la sangre se movía en un movimiento hacia atrás y hacia adelante y fue consumido por los órganos como combustible. Es más, estas ideas pegadas alrededor por un tiempo muy largo. ¿Por cuánto tiempo?
No fue sino hasta 1628 que el Inglés médico William Harvey nos dejó el gran secreto de nuestro corazón. Su "un estudio anatómico del movimiento del corazón y de la sangre en los animales" tomó un tiempo para coger, pero unos pocos cientos de años más tarde, parece que más allá del sentido común - tal vez el mayor cumplido para una idea científica.

2: La tierra es el centro del Universo

Échale la culpa al conjunto enorme ego de la humanidad. (Descaradamente mal) modelo centrado en la Tierra del siglo II Ptolomeo, astrónomo del sistema solar no sólo se mantenga en boga desde hace 20 o 30 años, se pegó alrededor de un milenio, y algo más.
No fue sino hasta casi 1.400 años después de que Copérnico publicó su modelo heliocéntrico (centrado en el Sol) en 1543. Copérnico no fue el primero en sugerir que la que orbitaba el sol, pero su teoría fue el primero en ganar tracción.
Noventa años después de su publicación, la Iglesia católica seguía aferrado a la idea de que estábamos en el centro de todo y duking con Galileo en su defensa de la visión copernicana. Los viejos hábitos tardan en morir.

3: Los gérmenes en Cirugía

Reír o llorar (como se quiera), pero hasta finales del siglo 19, los médicos realmente no ven la necesidad de lavarse las manos antes de coger un bisturí.
¿El resultado? Una gran cantidad de gangrena. La mayoría de los médicos de principios del siglo 19o tendían a atribuir al contagio "mal aire", y culpó a la enfermedad en los desequilibrios de los "cuatro humores" (eso es sangre, flema, bilis amarilla y bilis negro, en caso de que no estaban familiarizados).
"Teoría de los gérmenes" (la idea revolucionaria de que los gérmenes causan enfermedades) ha estado alrededor por un tiempo, pero no fue hasta que Louis Pasteur puso detrás de él en la década de 1860 que la gente comenzó a escuchar. Me tomó un tiempo, pero los médicos como Joseph Lister finalmente conectó los puntos y se dio cuenta de que los hospitales y los médicos tenían el potencial de transmitir gérmenes que amenazan la vida a los pacientes.
Lister pasó a pionero de la idea de la realidad, la limpieza y el uso de desinfectante de heridas. Recuérdalo la próxima vez que llegue a la Purell.

4: ADN: no es tan importante

ADN fue descubierto en 1869, pero durante mucho tiempo, que era una especie de asistente apreciado: hacer todo el trabajo con ninguno de los créditos, siempre eclipsado por sus llamativos homólogos de proteínas.
Incluso después de los experimentos en la parte media del siglo 20 ofrecen una prueba de que el ADN era de hecho el material genético, muchos científicos mantienen firmemente que las proteínas, ADN, no eran la clave a la herencia. ADN, pensaban, era demasiado simple para llevar tanta información.
No fue hasta que Watson y Crick publicaron su modelo de doble hélice de suma importancia de la estructura del ADN en 1953 que los biólogos, finalmente comenzaron a comprender cómo una molécula tan simple podía hacer mucho. Quizás estaban confusos sencillez con la elegancia.


5: El átomo es la partícula más pequeña en la Existencia

Lo creas o no, no estábamos realmente tan estúpido en la antigüedad. La idea de que la materia estaba compuesta de unidades individuales, más pequeñas (átomos) ha existido desde hace miles de años - pero la idea de que había algo más pequeño que eso fue un poco más difícil de conseguir.
No fue sino hasta el siglo 20, cuando los físicos como JJ Thompson, Ernest Rutherford, James Chadwick y Neils Bohr llegó, que empezamos a resolver los aspectos básicos de la física de partículas: protones, neutrones y electrones y cómo se crea un átomo lo que es. Desde entonces, hemos recorrido un largo camino: el de quarks encantado y bosones Higgs, anti-electrones y neutrinos muón. Esperemos que no sea demasiado mucho más complicado que eso.

6: La Tierra tiene sólo 6.000 años

Érase una vez, la Biblia era considerado un trabajo científico. En serio. La gente sólo tipo de asumí que era preciso, incluso cuando no tenía mucho sentido.
Tomar la edad del planeta, por ejemplo.
Ya en el siglo 17, un erudito religioso tomó una mirada a la Biblia y estima que la creación ocurrió alrededor de 4004 aC (ya sabes, aproximadamente). Añadir en casi 2.000 años más para llegar al siglo 18, cuando los geólogos occidentales, lectura de la Biblia comenzaron a darse cuenta de que la Tierra estaba constantemente cambiando y cambiando, y se obtiene alrededor de 6.000 años.
Hmm ... los estudiosos de la Biblia pudieron haber sido un poco apagado. Según las estimaciones actuales, basados ​​en la datación radiactiva, coloque la edad del planeta a su alrededor, oh, 4,5 mil millones de años.
En el siglo 19, los geólogos empezaron a poner las piezas juntas para darse cuenta de que si el cambio geológico estaba sucediendo tan lentamente como ellos pensaban que era, y si este tipo Darwin estaba en bien de la evolución (que también fue un proceso lento), la Tierra tenía ser MANERA mayores de lo que habían pensado. La aparición de las citas radiactivo en el siglo 20 finalmente darles la razón.

7: La Lluvia Sigue the Plow

Ojalá fuera tan fácil. Es en realidad un poco chocante que la humanidad se aferró a la idea de que la tierra se convertiría en fértil mediante la agricultura por tanto tiempo. ¿Nadie mirar alrededor y ver que todo esto la agricultura de las tierras áridas no estaba haciendo mucho?
Esto en cuanto a la observación.
En realidad, esta teoría bastante errónea (popular durante las expansiones americanas y australianas) puede haber quedado con vida, en parte porque a veces no funciona - o al menos eso parecía funcionar.
Lo que sabemos ahora es que el arado no estaba realmente trae la lluvia, los patrones climáticos a largo plazo fueron. Las regiones áridas (como el oeste de Estados Unidos, por ejemplo), pasan por ciclos de sequía a largo plazo, seguidos por ciclos de años más húmedos. Espere el tiempo suficiente y obtendrá unos pocos mojadas.
Sólo hay un problema: esperar unos cuantos años más, y toda la lluvia simplemente desaparece - sólo ahora, que tienes una civilización apoyar.

8: Phlogiston

¿Qué? Usted nunca ha oído hablar del flogisto? Bueno, no te rindas al respecto, porque no es real.
Flogisto, propuesta en 1667 por Johann Joachim Becher, fue otro de los elementos a añadir a la lista (tierra, agua, aire, fuego y éter de veces), pero no había fuego en sí, pero el fuego material estaba hecho. Todos los objetos combustibles contenían estas cosas, Becher insistió, y se libera cuando se queman.
Los científicos creyeron en la teoría y la utilizaron para explicar algunas cosas sobre el fuego y quema: por qué las cosas quemadas (debe haber quedado sin flogisto), ¿por qué el fuego necesita aire para quemar (aire debe absorber el flogisto), por la que respiramos (para obtener librarse del flogisto en el cuerpo).
Hoy en día, sabemos que respiramos para obtener oxígeno para mantener la respiración celular, que los objetos necesitan oxígeno (o un agente oxidante) para quemar y que el flogisto simplemente no existe.

9: Los objetos más pesados ​​caen más rápido

Bueno, pregunta capciosa: ¿De los objetos más pesados ​​caen más rápido que los más ligeros? Hoy en día, todos sabemos que no es así, pero es comprensible que Aristóteles pudo haber llegado tan equivocado.
No fue sino hasta Galileo llegó a finales del siglo 16 que alguien realmente probado esto. Aunque lo más probable es que no, ya que la leyenda sostiene, abandonan pesos desde la torre de Pisa, Galileo se realizan experimentos para respaldar su teoría de que la gravedad acelera todos los objetos a la misma velocidad. En el siglo 17, Isaac Newton nos llevó un paso más allá, que describe la gravedad como la atracción entre dos objetos: la Tierra, el más importante es la atracción entre un objeto muy masivo (nuestro planeta) y todo lo que contiene.
Un par de cientos de años más tarde, la obra de Albert Einstein nos llevaría en una dirección totalmente nueva, viendo la gravedad como curvatura que los objetos producen en el espacio-tiempo. Y esto no ha terminado. A día de hoy, los físicos están limar las torceduras y tratando de encontrar una teoría que funciona igual de bien para lo macroscópico, microscópico e incluso subatómico. Buena suerte con eso.

10: Alchemy

La idea de morphing plomo en oro puede parecer un poco loco en estos días, pero dar un paso atrás y hacer como que vive en los tiempos antiguos o medievales.
Haz de cuenta que nunca se tomaron la química de secundaria y no sabe nada acerca de los elementos o números atómicos o la tabla periódica. Lo que no sabe es que usted ha visto las reacciones químicas que parecían bastante impresionante: sustancias cambian de color, chispa, explosión, evaporar, crecer, encoger, hacer olores extraños - todo ante sus ojos.
Ahora bien, si la química puede hacer todo eso, parece bastante razonable que podría ser capaz de convertir una aburrida, monótona, gris metalizado en una, uno amarillo brillante brillante, ¿verdad? Con la esperanza de conseguir que el trabajo hecho, los alquimistas buscaron "piedra filosofal", la mítica una sustancia que se cree que amplificar sus poderes alquímicos.
También pasamos mucho tiempo buscando el "elixir de la vida." Nunca encontramos eso, tampoco.